Esta familia ya se ha convertido en parte de mi vida, padres, hermanos, cuñados, sobrinos… una familia numerosa pero que ha sabido mantenerse unida, divertidos como los que más.

Primero fuimos a casa de Cristian, En Churriana, dónde le acompañaban sus padres, su hermana y sus tres niñas.

Allí se quedó mi compañero Daniel Di Sabatino, y mientras yo fuí a ver a María que se preparaba en casa de su madre pocos metros más allá. Con ella estaban sus padres, sus cuatro hermanos y sus tres pequeñas que se desplazaron para no perderse los preparativos de su madre.

Salimos hacia la iglesia de Churriana donde se celebraría la ceremonia religiosa.

Disponiamos de unas horas hasta la celebración del banquete en el Cortijo Chico, así que nos desplazamos hasta Guadalmar para realizar unas fotografías de recién casados.

Llegó la hora del coctel entrada la noche, y entre brindis, juegos y bailes pasamos una de las más divertidas bodas que recuerdo.